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Aunque es muy difícil decir cuándo empezó exactamente la
interacción entre el hombre y el perro,
Es seguro que el perro fue uno de los primeros animales en ser domesticados.
Los indicios arqueológicos hallados en
pinturas rupestres, pruebas fosilizadas y excavaciones que revelan la
proximidad de restos humanos y caninos parecen indicar que el hombre empezó a interesarse por estos animales entre 125.000 y
150.000 años atrás.
Ambos
seguían las migraciones estacionales de grandes manadas de herbívoros o mamíferos
y es probable que los lobos llevaran tiempo merodeando por los márgenes de
los campamentos buscando comida y, al mismo tiempo manteniendo alejados a
roedores y carroñeros, de modo que todo apunta a un inicio de relación
beneficioso para ambas partes.
Simultáneamente, a medida que la relación
entre el hombre y el perro se afianzaba, el
hombre se fue encariñando con el perro, de modo que el vínculo entre ambos
se estrechó y empezó a valorarse el hecho de que un perro pudiera
hacer mucha compañía y podría “cuidarle
la espalda al hombre”.
A medida que las civilizaciones se
expandían, evolucionaban las necesidades, las actividades y los deseos
del humano cambiaban, los perros fueron
asumiendo nuevos roles, muchos de ellos cada vez más especializados. En
la década de 1800 ya existían muchos de los perros que conocemos hoy en día,
aunque hasta finales del siglo XIX no empezaron a clasificarse por razas.
Andan como perdidos, pero la mayoría de
vecinos los conocen, incluso, algunos hasta tienen nombre. Son de nadie, pero también son de todos. A pesar de que reciben
comida de algunos vecinos caritativos, casi siempre se les ve buscando comida
en basureros, algunos dicen que Son como una epidemia, pero a nadie parece
molestarle, a menos de que se tornen muy violentos y se apoderen de una calle…
Son los “perros callejeros”, cuya población parece crecer muy rápido por
causas de abandono y bajos recursos en la mayoría de los casos.
En
el estado de México se tiene un registro, de que por cada perro que hay en
casa, cinco caninos viven en las calles, esto de acuerdo a estadísticas
proporcionadas por el Instituto de Salud del Estado de México (ISEM), El “ISEM”
nos proporciona información acerca de que otro problema de los perros
callejeros es la “rabia” ya que
muchos perros no pueden ser vacunados
contra la rabia.
Una
solución que propone la gente es que cada que vean a un perro en la calle,
lo mejor es ayudarlo proporcionándole
alimento, vacunas, y si es posible un techo donde dormir o llevarlo a una “casa de adopción”, y así mejora la vida del perro y la gente no
se quejara tanto de los perros callejeros que algunas veces no pueden ir a otro
lado ya que por causas exteriores fueron lastimados.
Perros Callejeros
Abandono Calle
Rabia Adopción
Maltrato Sufrimientos
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